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domingo, 3 de julio de 2011

Otras letras de otoño.

Me sucede...
en estos días donde las hojas
me miran tiritando desde la veredas,
donde los vientos cambian sus rumbos
y se acercan
los tiempos de lluvias,
y me sucede en estos tiempos
que siempre coincide con
las mismas hojas del almanaque...

...tiempo previo al invierno:
mañanas tristonas
tardecitas diplomadas de noche
alfombras de hojas suicidas...

Entonces me nace, me hiere,
me convoca,
la mágica sensación de armar
líneas mientras se ríen las hojas
allá, afuera,
y desde este lado las palabras
surgen rápidas, raudas
anhelando amores o muertes
que a veces, suelen ser
la misma cosa...

... los fantasmas del pasado
siempre rondan mi casa
desde aquel día,
hasta el último que haya
de beberme,
andarán buscándome en
este equinoccio de soles
esquivos y brisas frescas...
... me quedo mirándolos,
esperando que sus recuerdos
me inspiren los versos
o los cuentos,
son ellos los que dictan desde
su presencia otoñal,
la locura de mis palabras...
me quedo aletargada, esperando
la llegada, los vientos,
las hojas y mis fantasmas...
los veo llegar, mi mano corre rauda
sobre papeles y teclados,
los miro y me veo,
seré yo en algún tiempo
otro fantasma más que ambule
en esta vieja casa,
me miraré en mi propia foto
sin poder gritar
que ya fui,
buscaré las sombras de otros
que fueron conmigo para
que mi errar no sea solitario,
me miraré en los ojos
de mis hijos,
enredaré los dedos de mis nietos
tal vez hasta pueda
susurrarle a alguien palabras
que rasguen papeles
mientras cae el sol de una
tarde tibia...
...descansaré quizá,
porque esa sabiduría no la tengo,
y entonces,
la muerte, sería sin descanso,
otra cosa vana por la que esperamos
sin remedio.

miércoles, 15 de junio de 2011

Nosotras y las palabras.

Creo que mi compañera ha definido muy bien la esencia del nuevo blog. De pronto, por esas cosas que suceden con causalidad justificada nos encontramos en la ruta de las palabras, junto a las bellas sierras cordobesas en un buen curso que tenía a las palabras como personajes principales. Han pasado algunos años y nos hemos comunicado invariablemente por palabras casi siempre escritas.
Amo escribir, escribiría sin parar, sin dejar huellas inmortales ni metáforas inolvidables, escribiría todo el día sin dejar de hacerlo, no comería, no saldría a la calle...escribiría. La vida no puede dejar de correr y debo de hacer otras cosas, pero mi oficio, si pudiera elegirlo sería escribir todo el día. La tecnología me ha sorprendido en el momento más importante de mi vida, escribo muchísimo gracias a la computadora. Puedo escribir mucho más que antes porque gozo de amistades que a su vez me soportan y les gusta incluso que les escriba. Ha sido buena la llegada de la tecnología a mi vida.
Sin embargo como soy escritora compulsiva he dejado de lado aquellos escritos a máquina que hice por años: cuentos, poemas, historias de vida. Entiendo que debo organizar mi ansiedad y dejar de lado tantos amigos y amigas que reclaman mis letras y volver al espacio mágico de la construcción y el delirio. No es fácil. Estoy muy consciente de que este mundo de la blogsfera es mucho más hostil y frágil que el otro donde escribía en máquina y guardaba en carpetas. Algunas veces me di el gusto de publicar en diarios, en revistas y algunos libros.
Acá vamos con mi amiga del alma y de letras a ponernos ilimitadas en todos los sentidos, este blog que puede ser literario y lo será porque no tendrá otra misión que la libertad que dan las palabras.

lunes, 13 de junio de 2011

Un puente de palabras y un horizonte sin Límites

Al hablar, al escuchar, al escribir tomamos esas mínimas unidades, las letras, para combinarlas en palabras. Éstas forman parte de nuestra cultura y es posible que todas hayan sido usadas, sin embargo, la forma en que cada uno arma sus propias frases tal vez nunca fueron dichas antes y tal vez, nadie las dirá después. Por eso, amo las palabras.
Cada una de ellas trae su propia energía, su historia, su exaltación, su alegría o su tristeza, lo más alto y lo más bajo. Con ellas podemos estar dentro del tiempo o fuera de él. Nos llevan desde la más cercana cotidianidad a la más alta inspiración. Nos dejan que las sintamos sólo nuestras para volar luego en un vagabundeo sin límites. Y así, nos entregamos a ellas en ese delicioso estado de sinceridad en la charla con el amigo o caemos en una sensación de náusea ante el discurso falso, las discusiones o las agresiones. A través de ellas podemos encontrar ese delicado equilibrio entre el deleite y el asco; entre el juego creador y la desilusión; entre lo que da vida o provoca destrucción.
Las palabras nos permiten ser, actuar, crear. Todo lo pueden las palabras. Tienen lo inesperado que se esconde en cada curva de ese misterio vasto que es el futuro. Sólo a través de ellas podemos confiar en la sorpresa perpetua y en la ilimitada incitación a crear.
En este mundo de letras y palabras es donde nació nuestra amistad, la de María Luisa y mía. Tanto en la distancia como en los más cercanos encuentros, las palabras fueron las dueñas y aunque parecieron tan efímeras como el segundo que desapareció cuando las pronunciamos, lograron conservar una amistad que atesoramos y alimentamos a través del tiempo y la distancia.
No hay fronteras para nuestros pensamientos ni límites para nuestros deseos, por eso hoy y aquí les proponemos compartir con nosotras estas "Letras sin límites" a través de las palabras que tal vez aparezcan inmóviles en sus pantallas pero que en realidad seguirán volando en este espacio que compartiremos entre nosotras y con ustedes.
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